18 dic. 2011

Black Mirror; redefiniendo límites



Charlie Brooker. Esa mente preclara que concibió Dead set; mezcla de "Gran Hermano Británico" (presentadora real incluida) con "una de zombis-bueno-infectados", que funcionó a la perfección; ha gestado otra idea sublime... El espejo negro (pero en inglés).

Si Dead set sólo contaba con cinco capítulos, alucinantes todos, Black mirror se queda con menos, de los tres que son he visto únicamente el primero The National Anthem.

No hay palabras para describir, a parte de B-A-R-B-A-R-I-D-A-D, ni la temática de la serie, ni la idea de este primer episodio, ni el ritmo, ni los actores... Es una barbaridad todo... Durante los 44 minutos que dura, no hay momento para respirar, todo es trepidante, y "hasta ahí puedo leer".

Es cierto que recuerda, tanto en fotografía, encuadres de cámara, como en montaje a Dead set, pero sólo cuando acaba el capítulo te das cuenta, porque, como ya digo, no deja tiempo a nada; sólo a observar lo que transcurre tras la superficie de la pantalla del ordenador, que, en palabras del creador, es el propio "espejo negro" y eje de la crítica que realiza. Si en Dead set, de alguna manera quería hacer una reflexión sobre los "realitis", aquí la hace sobre la adicción a la pantalla que nos acompaña en todo momento y a nuestro comportamiento en Internet. O de otro modo: si la web 2.0 es una adicción, ¿cuáles son los daños?.

Hoy se emite en el Channel 4 el tercer y último capítulo. A la caza estoy del segundo.

Seguiremos informando.

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